Primero, lleva a ebullición 300 ml de agua.
Vierte el agua caliente sobre los 250 g de dátiles sin hueso y déjalos en remojo hasta que estén bien blandos.
Una vez blandos, tritura los dátiles junto con el agua de remojo hasta obtener una pasta espesa. No necesita ser perfectamente lisa; un poco de textura es bastante agradable.
Deja que la mezcla de dátiles se enfríe completamente para asegurarte de que los huevos no se cocinen cuando los añadas más tarde.