Corta el pavo en trozos del tamaño de un bocado.
Sazona los trozos de pavo uniformemente con 2 cucharaditas de sal, 1 cucharadita de pimienta negra, 2 cucharaditas de cúrcuma, 2 cucharadas de pimentón dulce y ½–1 cucharadita de pimienta de cayena, dependiendo de tu preferencia de picante.
Derrite 2 cucharadas de mantequilla en una sartén grande a fuego medio. Añade el pavo sazonado y cocina hasta que esté completamente cocido pero aún maravillosamente jugoso. ¡Ten cuidado de no cocinarlo demasiado!