Engrasa ligeramente una bandeja de horno grande con aceite de oliva, usando tus dedos para extenderlo uniformemente. No añadas demasiado, solo lo suficiente para evitar que se pegue.
Transfiere la masa a la bandeja preparada. Deja que suba a temperatura ambiente durante aproximadamente 1 hora, permitiendo que se relaje y expanda.
Engrasa ligeramente tus manos con aceite de oliva. Estira suavemente la masa hasta los bordes de la bandeja. Crea hoyuelos por toda la superficie con tus dedos.
Distribuye las aceitunas kalamata partidas por la mitad, los tomates secos y las ramitas de romero fresco uniformemente sobre la focaccia.
Importante: Si frotas tu romero con aceite de oliva, no se quemará durante el horneado.
Precalienta tu horno a 160°C (320°F) con ventilador. Hornea la focaccia durante 35–40 minutos, o hasta que esté dorada. Puedes hacer la prueba del palillo: si sale limpio, tu focaccia está lista.