Distribuye los 3 kg de cubos de pan y los 508 g de harina uniformemente en 3 cuencos o ollas grandes y mézclalos bien en cada uno.
Calienta un poco de mantequilla (aprox. 50 g) en una sartén grande. Sofríe las cebollas finamente picadas a fuego medio hasta que estén transparentes.
Añade el ajo picado y tuéstalo brevemente, asegurándote de que no se dore.
Distribuye las cebollas y el ajo sofritos uniformemente en los 3 cuencos con los cubos de pan.
Calienta los 2,5 kg de espinacas congeladas en una olla grande hasta que estén completamente descongeladas. Luego, déjalas enfriar bien y exprime ligeramente el exceso de agua.
Pon los 10 huevos, los 500 g de requesón y los 60 g de sal en una batidora o licuadora y mezcla todo hasta que quede suave.
Añade las espinacas enfriadas y vuelve a mezclar hasta obtener una masa homogénea y verde.
Distribuye la mezcla líquida de espinacas y requesón uniformemente en los 3 cuencos con los cubos de pan.
Mezcla también los pequeños cubos de queso de montaña (aprox. 500 g) con la masa en los cuencos.
Ralla abundante nuez moscada fresca sobre la masa, a tu gusto. Mezcla todo bien con una cuchara de madera hasta que la masa esté uniformemente húmeda y se mantenga unida.
Refrigera la masa de los knödel durante al menos 30 minutos. Esto ayuda a estabilizarla y facilita el formado.